El sonido de los grillos

Tras la desaparición de Aldemar, mi abuelo, su esposa decidió apagar toda incertidumbre al incluirlo en el listado de muertes de ese año en el Censo nacional de 1938. Con ello, mi abuela le dio una tumba. Hoy, 83 años después, yo repito a mi abuela. Trato de buscarme entre las cifras de la base de datos digital del Centro Nacional de Memoria Histórica para poder dar fin a la tortura que también ha significado mi propia desaparición.

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